Aforismos




Aforismos propios de un libro inédito. Pueden citarse libremente, indicando la autoría.
                  

  
Jeffrey Michael Harp: "vacuous"

   
                                  


                                       


                                    LAS RAZONES DEL PÁJARO



-Las tres razones del pájaro: 

1) No me digas que necesito alas, cuando es obvio.
2) No me quites las alas, con la excusa de que no las necesito.
3) No me digas que, para volar, sirve cualquier cosa.
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 -La verdad es como un recién nacido: cuando nace grita mucho, pero también está algo sucia. 

 -Si te quieres convertir en mi cadena, mi libertad sólo podrá dejarte roto.

-Ni te quito ni te doy la llave. Te la doy doblada, para que la endereces.

  -La justicia no es una “ciega”, es una tuerta con un parche. Y con él puesto, da miedo. Pero sin él puesto, da asco.


 -Ética aparte, el arte solo es plagio cuando lo plagiado está obsoleto. Pues, no es que lo que tú haces lo haya hecho ya otro antes. Es que, en realidad, lo está haciendo ahora contigo.


-Lo que hace extraordinario a un individuo es lo mismo que le hace inimitable. Es decir: la insólita manera de ser, sencillamente,  él mismo.


-La diferencia entre un deprimido y un amargado, es que ambos se deprimen y se encierran en sí mismos (en “su casa”). Pero solo el amargado se niega a mirar por la ventana, al menos.


-Un triunfo fácil, sabe a poco. Una ambición pobre, es mediocre. Un sueño difícil, hace que soñar valga la pena.


 -La mejor prosa acaba siendo verso, bien pausado y rítmico. Y el mejor verso, acaba rimando sin querer.


-La lírica es prescindible, a veces. La pasión, nunca lo es. 


-Lo que huele bien, no sabe tan bien cuando lo pruebas. Y lo que
huele mal, ya lo probaste.

-Los tontos hacen “un mundo” de una tontería. Y es comprensible, porque su mundo está lleno de eso. 

-No somos polvo, pues nos arrastraría el viento, sin orden. Somos semilla, para que el viento nos lleve a buen lugar.

-Si un tigre te lame, no te ataca. Pero te está…probando.

-Amo el delito, porque la trampa anima el juego. Pero odio al delincuente, porque no sabe jugar sin hacer trampa.

-El agua es lo que a todos limpia (tú incluido). El veneno, lo que te ensucia solo a ti.

-Que no te engañen los incrédulos, la espiritualidad sí existe. Pero si vas a ponerte a encender velas, vigila que no haya cerca una cortina. 

-Los críticos dicen preferir a la verdad antes que a Platón. Pero terminan odiando a Platón más que a la mentira.

-Sólo un espíritu que esté bien asentado, puede decodificar la realidad bien. Y ello incluso tratándose de un racionalista.

-Las clases sí que luchan, pero por mantenerse a flote. Lo que pasa es que chocan entre sí en la bodega cuando zozobra el barco. Y el bulto que es más grande, empuja más. Y aplasta, a veces.

-Lo puro no es lo que no cambia, porque, tarde o temprano, cambia todo (cosas y personas). Lo puro es lo que, al cambiar, no se corrompe. Y es justo el temor a que dicha corrupción suceda, lo que convierte a veces la pureza en dogma.

-Un arañazo no es un daño en la estructura, pero sí denota una estructura que se está dañando.

-Lo que se necesita, no es lo que se echa en falta, a secas. Lo que se necesita, es lo que se echa en falta...en el otro. Y por eso duele  tanto no tenerlo, porque sabes que sólo él podría dártelo.

-El nacionalismo es un patriotismo de salón. El problema es cuando ensucia los muebles.

-No es cierto que un nacionalista sea un retrógrado aldeano. Tampoco es un progesista, desde luego. Pero su afán no es tanto el de cambiar el automóvil por un obsoleto coche de caballos, como el de sustituirlo por una (lenta pero intemporal) bicicleta.

 -Una bandera deja de ondear cuando se empapa en sangre. Pero eso solo ocurre cuando cae al suelo. De todos modos, lo que no hace el sacrificio, no lo puede hacer una bandera. Y menos cuando se sacrifica a otros. Pues amar la patria es amar al ser humano por debajo de la patria, pero por encima de uno mismo.

-Nunca es buena la injusticia como tal, pero cierta desigualdad sí es necesaria. Pues, si el ratón tuviese alas, el gato se comería al dueño. 

-Reconocer el deshonor, es admitir que uno ha dejado de ser un ser humano, para convertirse en una bestia. Por eso ningún criminal reconoce su bajeza (y la disimula siempre), aunque sí hay algunos que reconocen su delito.

-Nada grande adoro, pero nada grande niego. No sea que, al negarlo, me vuelva yo pequeño.

-En un paseo rutinario, me encontré con un oxímoron: un milagro escéptico. Se trataba de una común tela de araña, pero con una palabra imposíble (aunque realmente) escrita en ella: "Desconfía"

-En una telaraña común y corriente, en pleno campo, vi tejidas en seda las siguientes palabras: "Esto no lo escribió una araña". Y al leerlas, se me cayó la pipa de la boca...

-Fuera de la biología no hay especies, sino esferas familiares que se tocan en un punto. Un gran amigo está dentro de tu esfera (de tu familia emocional). Lo mismo que tu amado perro, que en realidad es un hijo de otra especie al que tú adoptas. Y el citado amigo, quizá esté también en la esfera familiar (sanguínea o no) de otra persona a la que ni siquiera conoces. Y que conecta con la tuya en ese punto concreto, sin que ambos os déis cuenta.   

- Para mirar la realidad bien, mejor un libro (abierto) que un microscopio (hipercrítico). Pero mejor un telescopio que ambos. Y mirando a través de él con un sólo ojo abierto (el del escepticismo). Y no con los dos cerrados del descreimiento nihilista (o el desengaño), ni los dos abiertos de la iluminación dogmática.


-Los desengañados, pasan de creer en unicornios (lo irreal) a negar que existan los ornitorrincos (lo real extraordinario) aunque les enseñes uno. Los iluminados, pasan de negar que existan hadas, a tragarse a Campanilla con lucecita y todo, como si fuera un mosquito. Quedando con la boca abierta para siempre, y vomitando una falsa luz.

-Si abrimos mucho la mente a lo fantástico (es decir: si somos crédulos, que es el peor extremo) se nos puede desparramar el cerebro. Pero si la cerramos demasiado (que no es tan grave, pero tampoco es muy sensato) se nos puede posar un duende en la cabeza sin que nos demos cuenta de ello.

-En una guerra sólo cabe la última palabra. Y si hay guerra es porque llega tarde.

-Nada hace más daño que la ignorancia instruida. Pero no porque le sobre la instrucción (que nunca sobra) sino porque le basta la ignorancia, es decir: porque no sabe ir más allá de lo que sabe, simplemente.

-Si en el humano sólo ves un animal, en el animal (humano o no) sólo verás la raza.

-Si jugar te parece poco serio, procura, al menos, no dejar de divertirte. 

-Lo que sostiene al ser humano es la razón. Pero lo que brilla en él no es la razón, en realidad, sino el espíritu. Sin embargo, en un ambiente (o época) mediocre, un espíritu igualmente mediocre puede brillar bien, si la razón le asiste un poco.
 

-“El no, ya lo tienes”, se suele decir. Y es cierto. El “no” es la muerte. Y a partir de ahí, todo es un regalo.
  
-Lo malo es bueno (en parte). Lo bueno es mejor aún. Y lo mejor de todo, es que haya de todo.
 

- Error y mediocridad son disculpables. En ciertos casos, incluso reincidiendo. Pero la vulgaridad no tiene perdón nunca en el arte. Si el mejor violinista aparta una sola vez el violín para tocar con pedorretas del sobaco, ya nadie se fiará de que no vuelva a repetir la grosería, aunque le vean cargar con el violín. 

Aunque si le aplauden esa zafiedad (y siempre hay fanáticos que lo aplauden todo, y amigos dispuestos a hacer la vista gorda), terminará por deshacerse del violín completamente, y eso sí que es grave.

-El dominio de un arte, corre el riesgo de la vulgaridad por vía inversa. Un perfecto intérprete se aburre, y termina haciendo (o diciendo) payasadas. Por eso es importante cambiar de vez en cuando de instrumento, porque la partitura nunca cambia.

-No sólo se silencia a quien revela una verdad incómoda. Se silencia, incluso más, a quien la repite cuando ya es sabida. Porque de esa forma impide que se olvide pronto.

-Hay que trabajar mucho para fracasar con elegancia. Pues el éxito (hoy por hoy) es pura inercia, una vez que das en la diana.

-Los megáfonos tienen forma de embudo, para que sólo se grite lo que interesa que se escuche.

-El racionalismo extremo (como la erudicción extrema) tiende a darle la vuelta a la razón igual que a un calcetín. A los muy tontos, les señalas la luna con el dedo y miran el dedo. Pero los demasiado listos se quedan hipnotizados por la luna.

-No hace falta sacar al “niño interior” fuera, pues se corre el riesgo de hacer el ridículo. Basta con dejar que juegue.

-No temas que te juzguen si lo ven. Pues seguro que mirarán algo peor. Y lo peor que mirarán, es justo lo que menos cuidas tú.

-Cualquiera puede hacer política, pero no cualquiera puede hacer arte. Por eso, quien no sabe hacer arte, hace política.

-A veces nos vemos a nosotros mismos como rudos guerreros enfrentados a las llamaradas de un dragón. Pero en realidad somos más como el soldadito de plomo del cuento. Aunque redivivo, saliendo de la hoguera a duras penas con los pies quemados. Pero en pie.

-El bueno, es el (sabio) que no actúa. El rebelde, es el (bueno) que no escucha. El revolucionario, es el (rebelde) que aprende.

-El humor, ayuda a digerir el vicio. El dogma, lo convierte en interesado escándalo.

-El arte es el grito del espíritu. Y ese grito (al contrario que la voz común) sí que habla mejor cuando es más fuerte. Y, luego, con el tiempo, se va debilitando. Por eso el rock gusta más a los más jóvenes.

-La política es la mejor manera de que todos tengan razón... equivocándose. Por eso, aunque sí que es necesaria, uno acierta (y piensa) mejor fuera de ella, es decir: evitando mirar la realidad a través de su cristal, que nunca es de un color neutro.

-Con buen humor, no hay vicio malo. Pero tampoco existe humor sensato allí donde la virtud no tiene hueco.

-Algunos sólo son medio malvados. Pues más que malvados son tontos, y no son capaces de encontrar la otra mitad.

-Da igual que otro te crea, si es que no confía en ti también. Pues acabará por escuchar a quien ni cree lo que tú dices, ni confía.

-Da igual que le convenzas con razones, si ya otro le ha convencido con el miedo. De modo que procura llegar antes.

-Sin un león fuerte al mando, los ratones deshacen de las suyas.

-El comunismo es un modelo de nobles ideales. Pero una praxis infecta, pues su consigna en el conflcto, es la mentira (revolucionaria). Y su estrategia es el arte de las hienas, que consiste en precipitar la tajada derribando al (débil) león enfermo como si hubiera muerto ya.

-El periodismo es a la información (y a la verdad) lo que el polen a las abejas. Se le pega la verdad en el cuerpo cuando va buscando otra cosa (el interés de un partido). Y la reparte luego por ahí sin darse cuenta, para que florezca en quien sabe aprovecharla leyendo entre líneas.

-Manifestarse es como decir "te amo": no hace falta, pero sí hace falta. Aunque cada quien vive el amor (y el luto) a su manera, eso sí. La democracia es mucho más que un voto, en cualquier caso, aunque algunos busquen reducirlo a eso únicamente cuando les conviene. Y manifestarse es mucho menos que una solución, sin duda. Pero por algo se empieza, y significa dar la cara. Lo demás es darle vueltas cínicas (y cómodas). 

-Para un muro, siempre hay una escalera. El muro sólo frena de verdad al que está dentro, de modo que es mejor no hacerlo alto.

-Si te haces amigo de un demonio, domestícale, para que no te embista. Si de un santo, embrutécele, para que no te domestique a ti.

-No es que los ángeles no tengan sexo: es que te deslumbra su belleza cuando están desnudos. Y, si te tocan, dejan de ser ángeles, pero te llevan al cielo en un segundo.

-El verdadero infierno para un ángel, sería (y es) tener las alas rotas y no poder morir. Por eso todos los ángeles las cuidan. Y si algo las atrapa, lo destruyen.

-Quien no es sirviente del espíritu (del fondo, de la letra) se hace esclavo del cuerpo (de la forma, de la imagen) aunque no lo idolatre.

-La cuerda se rompió, y el pintor de fachadas cayó al vacío. En un instante, vio pasar ante él las vidas de todos los vecinos.

-Confía en el espíritu: encontrará la forma. Aunque no se fundirá nunca con ella. 

-No solo quiero ser el único a quien le hagas el amor. También (y sobre todo) quiero ser el único a quien le des la mano para salir del automóvil.

-Cada persona es una estrella, pero la masa es una nube.

-Mejor un chiste malo (con el que no te ríes mucho), que un miedo truculento (que te hace llorar mal).

-Si un borracho ve un fantasma, lo ve doble. Pero, en su inconsciencia, también tiene la mitad de miedo.

-Un optimista es un escéptico sensato, que sólo ve lo malo en lo peor. Es decir: ni lo malo en lo mejor, ni lo peor (lo más dramático) en lo malo.

-A algunos, lo turbio les enturbia las gafas. Y piensan que toda la realidad es turbia (y no sólo parte de ella) cuando lo que están viendo es un cristal, sencillamente. Y lo peor es que consiguen que muchos miren a través de ese cristal, también. Y piensen que han despertado de un engaño, orgullosos de su (turbia) lucidez.

-El nihilista les dice, sin pasión: "es un engaño". El escéptico, les ordena enérgico: "¡desengáñate!". El optimista (en este instante) les avisa, amablemente: "no te dejes engañar".

-La confianza llega donde no llega la razón. Y la razón vuelve a llegar donde la confianza ya no puede. 

 -Usar de guía la razón, es ser sensato. Confiar del todo en ella, es dejar de hacerlo en uno mismo. Pues uno mismo nunca es sensato por completo, incluso cuando sí es del todo razonable. 

-Cuánto amor hay en la mirada de quien quiere rescatarte, pero no lo puede hacer. Y cuánta sabiduría hay en las manos de quien logra hacerlo sin hacerte daño. 

-Todo golpe, lo da más de una mano. Toda caricia, la da un solo corazón.

-Hasta el más exaltado puede entrar en razón. Pero no intentes que razone, intenta que se calme.

-Cuando un sabio se sonríe, es que ha dejado de escuchar. O sea, que ya es sabio, pero tú puedes saber más.

-Quien ataca al sabio, se hace enemigo de él. Quien ataca la sabiduría, se hace enemigo de sí mismo.

-La risa es lo primero que entra en la cabeza de un idiota, aunque esté instruido. Y eso le hace responder de forma frívola a todo lo que va entrando después, incluso lo más serio.

-No hace falta pedir tanto como “ser feliz” allí donde de verdad puedes ser libre, es decir: sin imposiciones ni complejos.

-A veces quien defiende lo peor (la opción más cruel) es como un cirujano perezoso, que sí lamenta amputar, pero tampoco ha estudiado otro remedio.

-Prefiero ver la botella "medio llena", aunque sea de sangre inocente. Pues en dicho caso, lo peor sería llena del todo.

-La medicina usa la ciencia, pero no es una ciencia. Un médico moderno no es más que un mecánico de cuerpos (cerebros incluidos). Aunque eso sí, hay mecánicos muy buenos. 

-Lo malo no es que un tonto se crea listo. Lo malo es que se crea fuerte sin serlo. Porque aplasta a todos con la carga (o con el cargo) que no puede sostener. Y eso es aún peor que la ignorancia. 

-El capitalismo es el (valioso pero vulgar) autógrafo ilegible de un célebre rockero. Si fuese legible, estaría bien de veras. Y si fuese ilegible pero firmado por un monje, sería mejor aún.   

-La política ni es noble ni es un arte. Es más como el póker: un juego con dinero donde el dinero no lo es todo. Y donde abundan los advenedizos y tramposos, aunque también hay quien se lo toma en serio y juega limpio.

-¿La política arte noble? La política consiste en tragar mierda sin poner caras, dicen. Y en eso de no poner caras (de mantener el tipo) sí hay algo de nobleza. Pero la mierda es mierda igual.

- "¿A quién salvarías antes, a un perro o a un criminal?"  "Pues salvaría antes a MI perro que a un santo" 

-No cabe mayor provincianismo en un artista, que la nostalgia por un imperio ajeno.

-Aunque se ejemplifica siempre mal (con el “veneno”), los malos críticos sí que son como serpientes: lo que tragan no lo mastican, y les hincha. Y lo que no pueden tragar, les vence.

-Con batuta, es mejor que si improvisas, en principio. Pero, si la batuta rompe el ritmo, mejor rompe la batuta.


-La astrología es a la astronomía (y a la ciencia) lo que el caballito de un tiovivo a un caballo real: sólo gira sobre sí misma y es una buena distracción (como hacer solitarios, que también usan “cartas”) pero no va a ninguna parte.
 
  -Por fortuna, hay gente más cuerda que el mundo. Pero el mundo está loco igualmente, así que no se puede exigir cordura a todo el mundo.

-El poder (como pasión que es) sólo adquiere razón cuando lo humillan. Y, armado de razón, se desmesura, para mayor mal de los más débiles.

 -A quien vende bien alguna cosa, se le pide que lo venda todo, hasta lo ajeno. Y se termina por vender él mismo.

-Para un idealista, hasta una piedra tiene vida. Para un materialista, la vida sólo es una piedra.

-Quien no te escucha, no es quien te contradice. Quien no te escucha, es quien piensa que le estás dando la razón, cuando le contradices tú.

-Muchas piedras juntas pesan más que un tanque. David sólo es más grande que Goliat si el gigante le permite auparse a un montículo de rocas. Y entonces sí, desde esa falsa altura, un solo golpe certero es mortal para el coloso que agacha la cabeza. La única guerra perdida de antemano, es aquella en la que a uno le bloquea el miedo de perder el miedo cuando ya lo perdió todo.


 -Yo soy y, al mismo tiempo, deseo: para los dogmáticos, un hereje. Para los escépticos, un crédulo. Para los sabios, un amigo. 

-Si no logras alegrarles, dales lástima. Si les das lástima, consigue que se rían. Pues mientras tú ríes, sospechan que te burlas. Y mientras tú lloras, se burlan de ti ellos.  

-La verdadera diferencia entre opresión y libertad, es que la opresión no necesita que la defiendan. En todo caso, la auténtica verdad le deja a uno callado. Por eso mismo no se esfuerza en silenciar a nadie.

-Quien afirma que la libertad es palabrería, es el primero en silenciar a quien la exige sólo con palabras.
  
-Nada evita el desgarro de la ausencia. Pero los que amamos viven en nosotros siempre. Lo hacen de veras, aunque mueran. Porque no mueren del todo mientras no muera, no ya el amor que les tenemos, sino el amor mismo en nosotros  

 -La nostalgia es una flor seca en un libro: recuerda la primavera que fue, pero la auténtica ciencia (la sabiduría) está debajo.

-Si logras encararles, los malos dañan mal. Pero intenta no ofenderles, porque se vengan bien, no obstante. 

-Nada puede contra la enfermedad aquél que se recrea en la tortura. Pues sólo en el dolor se halla verdad. Pero sólo en la verdad está la cura.

-El individuo honrado (como el beato) es un santo sucedáneo, que no hace mucho bien ni mucho mal, igual que un niño.

-Los niños buenos, no saben jugar. Los niños malos, rompen el juguete. Los primeros, necesitan ambición. Los segundos, disciplina.  

-Los malos no siempre son “tan malos”, porque algunos tienen cosas buenas. Y además, en el mal también puede haber algo de bien. Pero los buenos sí que son “tan buenos” siempre. Es decir, que lo son lo suficiente. Pues si fuesen buenos del todo, serían santos. Y la santidad ni existe ni hace falta.

-Si quieres castigar, no te parezcas tú al castigo. Si quieres perdonar, no seas mezquino en el perdón.

-Cuando me topo con el talento, pienso: “interesante”. Cuando me topo con el genio, pienso: “gracias”.

-Los muros, por muy altos que sean, se construyen todos en el suelo. Por eso cualquier “ala” los supera, aunque pierda algunas plumas.

-Quien de verdad protege al débil, no le castra: le disfraza de fuerte, para confundir a la violencia miope. Y eso sólo lo puede hacer bien el amor.

-Cuando el dotado se cree “puro”, es cuando empieza a contaminar a los demás sin darse cuenta.

-La esencia de la disciplina, estriba en que, si la voz dice poco, el cuerpo la completa. Y si el cuerpo dice poco, la voz lo resucita.    

-Hay que escuchar sólo con el sentimiento y hablar (y actuar) sólo con la razón. Y no al revés, como hacen los fanáticos.

-La prisión del sabio es la libertad del ignorante. Pero el sabio sabe eso, así que la prisión no le hace daño.

-La sopa sólo es sosa para el sabio que sólo sabe de sabores. Pues, el sabio que sabe de sopas, sabe que la sopa es sopa, aunque sea sosa.

-La imagen “dice” más que la palabra, pero sólo con la palabra andan los ciegos.

-Las fiestas del exceso, acaban mal. Las de la virtud, no empiezan nunca. Las de la pasión, jamás acaban.

-La ley limpia bien, pero limpia poco. La moral limpia mucho, pero limpia mal.

-El amor (cualquier amor) es como llamar al cerrajero: fuera hace frío, así que pagas cualquier precio.

-Si hay guerra, alguien mintió. Si hay paz, alguien fue valiente.

-La prostitución (literal o metafórica) es como las castañas: cuesta poco para el (mucho) calor que da, pero mucho para la (poca)  hambre que quita.

-La inmadurez, insulta cuando aplaude ella. El rencor, aplaude cuando insulta otro. La madurez, sabe aplaudir sin insultar.

-La verdadera vejez es el cansancio. Pues no es la vida la que se consume en el cuerpo, sino el cuerpo el que se consume en la vida.

-La verdadera fe (como el amor) no necesita pruebas, aunque las haya. El verdadero escepticismo (como el prejuicio) las rechaza, aunque sean buenas.

-Ni el lacrimógeno Cristo del madero, ni el exhibicionista que caminó en el mar. Mejor el que repartió en Galilea el pan, como hay que hacerlo: para todos, en abundancia y sin hacer teatro.

-Separarse no es “morir de pena”. Pero se parece tanto a eso, que te mueres de pena.

-La nuez que se resiste excita el hambre, pero la impaciencia come el fruto con la cáscara.


-Si, tomados en conjunto, los niños parecen mejores que los adultos, es porque a todos ellos (los que sí son puros y los que no lo son) les falta experiencia, y todavía no han afilado bien las garras.

-Ni los pobres son tan pobres como su frustración pretende, ni los ricos tan ricos como su saciedad quisiera.

-La paz es lo más parecido a un terremoto, pues con el temblor nadie se atreve a disparar.

-Lo peor de la maldad (que no siempre es tan mala) es que suele ser una chapuza. Por eso hay malvados tan pulcros y metódicos, que no pasan por buenos, pero sí logran ser bien vistos. E incluso tener (pocos y breves) amigos.

-El trigo sucio no es cizaña del todo. Pero tampoco hace buen pan, así que es mejor dejárselo a las bestias.
 
 -La única (y fría) pasión de una serpiente, es cazar ratas. Por eso alimentarla (o abrazarla) es ingenuo, salvo que quieras convertirte en rata tú mismo. 

-Quien respeta, trabaja, aunque no aparente trabajar. Pues, donde hay respeto, no hay abuso, aunque el trabajo esté mal repartido.

-La pataleta no es el “último” recurso. Es el peor, porque se rompe el suelo.

-Los que odian a los niños o a los perros, tienen cierta razón, pero no son de confianza.

-Hay quien repeina a un perro como si el perro lo apreciase. Y hay quien lo abandona porque suelta pelos.

-Aceptar al otro, es aceptarle como alumno. Pues sólo el que sabe, acepta. Y sólo el que no sabe, es aceptado.

-Lo bueno de quienes se empeñan en tener la razón, es que puedes dársela para que te dejen tranquilo. Sin por ello tener la mala conciencia de inducirles a error o claudicar tú. Pues, de todos modos, ellos iban a seguir pensando que la tienen.  
 
-Quienes se empeñan en tener la razón a toda costa, lo hacen porque saben que la razón es lo único sólido que tienen. Y al ceder siquiera un palmo de ella, la perderían toda (y lo perderían todo).

-Inteligencia con racionalismo puro, es un gran globo de acero. Brillante y homogéneo, pero que no puede flotar.

-Los viejos se vuelven todos como niños. Y los que eran inmaduros previamente, se vuelven más niños aún. 

 -La verdadera estafa no consiste en dar “gato por liebre”, pues, a veces, la diferencia no es tan obvia. La verdadera estafa consiste en convencer a otro de que lo que le das es bueno, cuando no es así. Y, de hecho, lo único que de verdad te pide él, es eso: que lo que le des sea bueno, simplemente. Sobre todo, cuando del amor se trata.

-Sólo el que es limítrofe es revolucionario de verdad. Pues vive en la frontera, y, al vivir en ella, la termina transformando, como un hábitat.

-Sin saber hacerlo, no lo haces. Pero, hacerlo, es saber hacerlo, nada más. Pues siempre lo puedes hacer mejor que otro. Pero el otro, si sabe hacerlo, lo hace bien. Aunque lo puede hacer mejor, si tú le enseñas. Pero no debes forzarle, y, además, es raro que se deje.     

-Por fortuna, no todo el mundo lee libros, pues sería embrutecedora tanta ciencia. Pero, por suerte, hay algunos brutos que lo hacen, pues esa es la única forma de que no haya tantos brutos.

-No te fíes de quien no quiere bailar, aunque no sepa. Pues, cuando de verdad existe el ánimo, el baile se aprende, o se improvisa.

-No todo se resuelve con “ponerse a bailar”, pero es mucho peor no hacerlo. Pues, mientras bailas, puedes pensar bien, si quieres. Pero, mientras piensas, bailar es imposible. 

-El mal no está en quien te hace trabajar, pero tampoco en quien no deja que descanses. El mal está en quien no deja que te cuides, sobre todo cuando no te puede cuidar otro. Y, a veces, eres tú mismo el que no te dejas.

-Para que la justicia tenga alas, la libertad necesita cerebro. Pues la justicia necesita alas y la libertad cerebro, y no al revés.

-El vagón debe ir delante de la máquina, pues le falta empuje. Y la máquina detrás del vagón, pues le sobra la energía.

-No es que todo “vuelva”, con las modas, tal cual era. Es que todo se retira un tiempo, para mejorar y regresar luego ya evolucionado, y con más fuerza. Salvo lo muy sencillo, como el folklore, por ejemplo. Pues eso nunca se retira (y nunca cambia), pero no suele ser bueno.

-Nadie sabe lo bastante como para hablar mucho y “hacer” bien (aunque “hable” bien, de hecho). Pero poco bien puede esperarse de quien teme hablar, aunque hable poco.

-Si para pensar hiciera falta mucho tiempo, los presos serían todos premios Nobel.

-Qué pobre es el campeón cuando le dan un premio, y qué rico el aspirante cuando quiere sumar otro a los que tiene ya. Pues, el campeón, siempre aspira a más, pero el aspirante es siempre quien más ilusión tiene.  

-El que sube a un trono de puntillas, no se mantiene en él por mucho tiempo. Y no porque se caiga del trono, sino porque el trono (endeble en sí) se cae con él. Pues hay tontos que ocupan tronos falsos, pero ningún trono verdadero admite tontos. 

-Quien aprende, abandona la escoba. Y, quien es sabio, no la coge. Por eso, hacer que una princesa barra, es humillarla. Pues princesas hay que barren, pero no las ves barrer. 


-Uno no ama cuando se compadece. Uno se compadece cuando ama, que es distinto.

-Todos los azucarillos se deshacen, pero uno grande endulza más que uno pequeño. Un azucarillo grande endulza más, pero todos los azucarillos se deshacen.  

-El no querer, nunca es “odiar”, cuando, lo que no se quiere, no es “al otro”, sino al odio. Pues, donde el odio habita, todos odian, y resulta odioso querer a todo el mundo.

-La peor foto de la serie, es siempre la que difunde el enemigo. Así que procura posar bien, es decir: no posar mucho. Pues, posando mucho, acaban saliendo fotos pésimas.

-Posible es todo, en teoría. Por eso, creo en los milagros que ocurren, pero no en los milagros que se cuentan. Pues, aunque los milagros son posibles, lo que no es posible es creérselos. 

-La razón no necesita el sentimiento, estrictamente. Pero, quien se precipita en sus acciones, tiende a razonar las cosas sin sentir, y eso no es bueno.

-Quien bien te quiere, no te hará llorar ni reír. Quien bien te quiere, te apartará la cebolla de los ojos.

-Hay quien piensa que el amor es como un timbre, que, tan sólo con que suene bien, ya es bueno. Y que, sólo con tocarlo, ya te abren la puerta. Y lo mismo vale para el arte (como la poesía)

-El artista habla a través de su locura, convirtiendo en arte su pasión para que no le dañe.

-Prefiero la fealdad útil del cerdo, a la belleza inútil de la margarita. Pero prefiero la margarita al cerdo, si el cerdo se quiere comer la margarita. Y la base de toda auténtica sensibilidad, es esa. Por ejemplo, la de la sensibilidad hacia el diálogo.

-El ignorante llama al sabio "listo", como si saber sólo consistiese en darse cuenta.

-La utopía se logra civilizando a la locura. Porque la razón consigue mucho, es cierto. Pero, por definición, sólo la locura es capaz de todo.

-Decir "lo dudo" para negar rotundamente, es paradójico: la afirmación incluye duda, pero la duda también incluye afirmación. Pues si, cuando dudamos algo, no lo creyésemos en el fondo un poco, entonces no lo “dudaríamos”: lo descartaríamos, simplemente.

 -El intolerante se cree muy generoso cuando tolera, por condescendencia, alguna vez. Y lo más grave es que piensa que la tolerancia es eso.

-El “sentido de la vida” se resume en que somos una golosina para nosotros mismos, y un trozo de mapa para los demás (no el mapa entero).

-Parir, es sufrir por algo bueno. Estreñirse, sufrir por una mierda.

 -De nada se puede aprender más que de los prejuicios de un sabio, si los consigues ver. Y no porque contradigan su sabiduría (que no siempre lo hacen), sino porque indican hasta dónde su sabiduría llega, para poder trabajar tú a partir de ahí. Y, de hecho, el conocimiento avanza de esa forma exactamente.

-Entre tu zarpa y mi zarpa, una reja, que deje pasar el pan y la mirada.

-Me gustas, porque busco a alguien imperfecto como (lo soy) yo, y perfecto como (lo eres) tú.

-Está bien ser roble y resistir, pero también hay que ser flor y florecer.

-El reaccionario tiene toda la razón, pero la pierde toda al reaccionar.

-Es cierto que hay “escándalos morales” más graves que las injusticias. Pero no hay “colmos” del escándalo, sino colmos de la injusticia, y eso lo olvida el moralista siempre.

-El que pobre se ve, su pobreza no sabe. Y, de pobre, no sale. Y, al que pobre lo ves, menos pobre que tú, es.

-A veces, el diseño es poco útil. Pero la utilidad tiene un diseño penoso, casi siempre.

-La belleza no es un salvoconducto para todo. Pero nunca hay que maltratar a la belleza, si es belleza. Y, de hecho, quien la sabe ver, no la maltrata.

-Siempre hay mucha fealdad donde hay poca belleza. Pero nunca hay mucha belleza donde no hay un poco de fealdad, al menos. Pues la belleza mucha asquea, ya que el adorno la empobrece. Y la belleza poca es pobre, pero es perfecta con adornos.

-La elegancia, no está en llevar corbata. La elegancia está en darte cuenta de que no la llevas. Y para corbata, sirven muchas cosas.

-Quien hace pasar el veneno por agua (como los libertinos) se arriesga a que alguien muera envenenado. Pero quien hace pasar el agua por veneno (como los represores) se arriesga a que se muera de sed. Y es peor lo segundo, pues para el veneno hay antídotos, pero para la sed no.


-Lo que ignora quien defiende la mortificación como virtud, es que una rosa (la del exceso, que no es tan malo) es una espina demasiado grande para despreciarla, y una espina (la de la contención, que no es tan buena) es una rosa demasiado pequeña para tenerle aprecio.

-Liberar galeotes como Don Quijote, por idílico amor a la libertad, conlleva una lapidación segura. Porque además de delincuentes son (sobre todo) traidores.


-El poder ilegítimo, es una flecha de ventosa, que, a la postre, cede por su peso aunque acierte en la diana. 



 -Nadie hay más poderoso que quien sobrevive al contagio de los grupos. Pues así mantiene una racionalidad propia independiente y única (sea más o menos lúcida), que le permite encauzar mejor la (sumada) irracionalidad ajena (o el sumado sentimiento ajeno) a donde él quiere. 

Y por eso la política se vuelve peligrosa: pues a veces un líder pierde la racionalidad en medio del camino, y arrastra a los demás con él sin darse cuenta, a un precipicio tanto mayor cuanto más fuerte es su carisma previo.  

  -Si hay que renunciar a algo, se renuncia, pues, con un motor de menos, un avión vuela lo mismo. Pero vuela peor, así que procura que te paguen bien por la acrobacia. 

-El “abogado del diablo” es necesario para que la esperanza no se estrelle, si es ingenua. Pero hay que ser muy amargado o muy mediocre para escoger ese papel, habiendo otros.

-Me gusta tanto todo, que hasta me gustan las serpientes. Lo que pasa es que no me gusta estar con ellas. 

-Escribo para oxigenar mi espíritu. Y que no se quede sin aliento en un mundo sin alma.


-La corrupción desborda, pero la santidad no llega. Y vale más pisar charcos que cavar pozos, siempre que no sean charcos de sangre.

-El placer conlleva dolor. Pero el dolor, si de verdad es dolor, no conlleva placer. Por eso, negar el placer porque conlleva dolor, es negar el único placer posible.

-No basta coger una guitarra para saber tocarla, pero tocarla es saber cogerla, simplemente. Pues, en lo demás, es el instrumento el que obedece al que lo usa, y no al revés.

-Lo bueno es tan humilde, que una y otra vez se olvida en un cajón. Pero lo humilde es tan bueno, que una y otra vez lo rescata de allí alguien. Y eso ocurre con la amistad, a veces. Pero, sobre todo, ocurre con el arte, que conmueve siempre si es profundo, resistiéndose a las modas.

-El aguafiestas no es un “amargado”, pues disfruta mucho, precisamente aguando fiestas. Pero, para eso, es mejor el masoquista, pues al menos deja que los demás disfruten.

-Ponle al lacayo la corona para siempre, y quítasela al rey por un minuto solamente. Pues la crítica al poder, si no es fanática, consiste precisamente en eso.

-Afine mucho o poco, el cantante siempre afina lo bastante. La que no afina es la canción en él, si no le corresponde. Y, si no sabe escogerla, es que no sabe cantar.

-En realidad, no se aprueba al que “vale”, pues, con ganas, vale todo el mundo, aunque no sepa. Al que se aprueba es al que “ya” vale, porque, aparte de las ganas, ya ha aprendido. 

-Nadador no es quien sabe nadar, ni tampoco quien nada mejor. Nadador es quien sale del mar nadando.

-La verdadera civilización, usa el tenedor para comer, y no las manos. Pero hay quien come con las manos y sabe lo que come, y hay quien usa el tenedor para envenenarse.  

-Lo “normal” no tiene espinas. Lo real tiene espinas menores que la rosa. Lo subjetivo tiene espinas mayores que la rosa, o no ve las espinas que hay.

-Sólo se aplaude a quien manda, pero sólo se obedece a quien libera. Salvo que los dos sean el mismo, lo que es el caso de los héroes.

-La guerra sólo es limpia hasta que se ataca por la espalda. Y, como eso ocurre siempre, la guerra es sucia igual.

-No quiero que me vean levantar la cabeza, ni quiero que no me vean agacharla. Quiero que me vean no agacharla.

-La estupidez sonríe hasta cuando está seria. La inteligencia, es seria incluso al sonreír.

-La llave no debe ser de oro. La ganzúa sólo debe ser de oro.

-El tirano sólo ve la rebeldía en el santo, y sólo la santidad en el rebelde.

-Al tirano no se le vence sin ayuda, y al castrador no se le vence sin odio. Por eso, debes amar a quien te agrede pero no te castra. Y odiar a quien te castra, para que no te agreda.

-Represor no es quien prohíbe siempre, pues nadie prohíbe siempre. Represor es quien prohíbe ante la duda, y la duda abunda por desgracia. 

-Muchos son los temerarios que apedrean a un león, pues basta con no pensárselo dos veces. Pero pocos son los valientes que le acarician, pues, para eso, primero hay que acercarse.

-El mal no está en quien dispara a lo que ve. El mal está en quien no sabe lo que ve, y dispara. 

-No es que yo te quiera sólo para el sexo. Es que te quiero tanto, que no quiero que te escapes. Y, ya de sujetarte, lo hago bien. 

-El sexo es un buen tema de charla informal, pero un mal tema para profundizar en él. Pues, tratándose del sexo, cuando se habla no se profundiza. Y, cuando se profundiza, lo mejor es no hablar mucho, más que nada porque se pierde el hilo.

-Si el sexo sin amor es “como bailar sin música”, entonces, el amor sin sexo, es como tocar la guitarra sin usar las manos.

-No es el verano sino el invierno el que es promiscuo: cuando llueve mucho, a nadie le importa el sexo del paraguas

-El buen gusto (el erotismo) es la cerveza, y el malo (la pornografía)  la espuma que está arriba. De todos modos, a ver quién es tan exquisito para apurar el vaso sin mancharse un poco la nariz.

-La masturbación sigue el “principio del brindis”, a saber: si quieres brindar, brinda conmigo. Si yo no estoy, espérate a que venga. Y, si brindas solo, mejor no me lo cuentes.

-Para el sexo hay cinco normas, como los dedos de una (inocente) mano. Que sea entre adultos. De forma mutuamente consentida. Con higiene. Con anticoncepción (salvo por decisión común). Y que no termine en el hospital.

-Si un político, en el fondo, es un ladrón, entonces un ladrón, en el fondo, es un político. Así que no hay que exigirle al ladrón tanto como que llegue a gobernar, pero al menos debería buscarse un empleo.

-El pacifismo es cosa de políticos. A mí, con ser pacífico me basta.

-Ley con orden, castra. Ley sin orden, destruye. Orden sin ley no existe, porque la autoridad siempre se improvisa.

-Para hacer un buen espectáculo, no hace falta sacar a escena un elefante: con que asome la trompa, es suficiente.

-La utopía es lo mismo que las novias, que se visten de blanco sean o no “puras”. Pues la ilusión nunca es “la verdad”, pero ilusionarse siempre es verdadero.

  -El paraíso no es un lugar donde las flores te rodean, como piensa el idealismo más banal. El paraíso es un lugar donde las flores brotan a tu paso. Y una flor sólo hace eso cuando sabe que no van a pisarla. Y, además, si la planta un jardinero, nunca lo hará en un sitio por donde pase mucha gente.

-No es que los tontos tengan suerte. Es que ser tonto es estar ciego. Y hay gente tan ciega, que hasta el azar se compadece.

-Hazte amigo del humilde, pero no del provinciano. Pues tan mala es la soberbia como la cortedad de miras, por no decir que son la misma cosa.

-Cuesta mucho conseguir que no te odien. Pero cuesta mucho más conseguir que te amen bien. Por eso, si van a amarte mal (y el amor siempre es esclavo) es mejor que te odien bien, es decir: que te maltraten, pero que te dejen libre luego. 

-Para quien lo tiene, un hijo no deseado es como un cuarto trastero: descarga toda su basura en él, y se avergüenza de enseñarlo a las visitas.


-Hay quien ve a los niños como si fueran monos. Así que sólo les da un plátano, y, ya con eso, espera que hagan piruetas.

-La fama es la santidad sin la pureza. Y eso es muy humano, pero como modelo para seguir, es pobre. 


-Mejor anonimato con alas que fama con alas, pero mejor fama con alas que anonimato sin ellas.

-La sardina en lata, sueña con abandonar la lata, pero no sabe la lata que le espera.


-Cada cual merece una recompensa diferente: el obrero un salario, el artista un aplauso y el valiente un trono. Pero, la única forma de recompensar a un sabio sin menospreciarle, es dándole las gracias, simplemente. Porque, allí donde está un sabio, el único tesoro que de verdad existe, es él.  


-Vive como quieras. Pero, hagas lo que hagas, procura no tenerte que arrepentir de tus palabras ni avergonzar de tu desnudo.

-Desnudarse es como moverse: no todo el mundo puede hacerlo sin ponerse a tiro.


-No es que al sabio no le gusten los aplausos, en razón de su humildad característica. Lo que ocurre es que los prefiere oír en su cabeza, cuando tiene una buena idea. 


-Las mujeres me gustan tanto como a un payaso un saxofón. Y además, las toco igual de mal, pero con gracia.


-El vuelo no es lo que sólo se eleva (pues eso lo hace el humo) sino lo que también avanza. Aunque nada puede desplazarse de su sitio, si primero no se despega de la tierra un poco, incluso para avanzar rodando y no volando. Y eso es, precisamente, lo que dignifica la pasión.


-El campesino se parece tanto a sus aperos, que, para hablar con él, hay que saber usarlos. Y no es malo eso de entenderse con la tierra sin retóricas, pero la tierra sólo cuenta sus secretos a quien se encuentra en paz con ella. 


-Si hay mujeres que parecen floreros, es porque son bellas, pero se mueven poco, y arrastrándose. Y si hay hombres que parecen perritos falderos, es porque mueven bien la cola, pero no saben ladrar cuando hace falta. 


-Es triste nacer siendo el último cerdito, porque te quedas sin teta, que es como quedarse sin amor. Pero es peor nacer siendo el último lobezno, porque te acosan y te muerden los mayores. Y si, por un azar, naces lobezno y sin teta al mismo tiempo, una de dos: o te vuelves loco, o te crecen alas. 

-Siente como si fueras un guerrero, aunque no mates. Vive como si fueras un mendigo, aunque seas rico.


-La verdad, si la descubres, te hará libre, pero saberla te dejará hecho polvo. Sobre todo, si no creíste nunca en ella.

-Volar, se vuela, pero no tan alto. Pero, caer, sí que se cae muy bajo, a veces. Así que hay que cuidar el colchón más que las alas.

-No es cierto que al poeta le ate en tierra el peso excesivo de sus alas. Un trapecista cojo, es cojo apenas, pues la mayor parte del tiempo está en el aire.


-Los locos saben demasiado de medicina. Por eso, es peligroso dejarles cerca el bisturí.


-El ambicioso es cruel, pero no loco. Pues el ambicioso mira siempre donde pisa, sobre todo cuando pisa a alguien.

-El arte (sobre todo el escénico) consiste en algo tan dificultoso como saber poner el patetismo allí donde mejor encaja, ya sea para que excite el humor o la conciencia (o las dos cosas)

-El mayor miedo de un obrero, es que no le paguen. Y el mayor miedo de un artista, es usar el cielo como lienzo y que nadie mire arriba.

-El artista es un obrero capaz de entusiasmar cuando improvisa, y eso sí que es tener arte.

-El arte adocenado es una mariposa en una flor. El arte pretencioso es un avión en una flor. El arte verdadero es una mosca en una flor.


-El verdadero arte fabrica ramos nuevos con flores viejas. Pero nunca ramos viejos, ni tampoco ramos nuevos con flores de plástico.

-De nadie se puede aprender más que de los ángeles caídos, pues conocen bien el cielo y el infierno. Pero resulta complicado encontrar uno, porque les suelen linchar apenas caen. 


-Tu mejor arma debe ser tu oficio, pues sólo de esa forma encontrarás la vocación. Pero tu oficio no debe ser tu mejor arma, pues sólo así evitarás encasillarte.

-Lo malo de la Historia, no es que se repita. Lo malo es que hay que pagar impuestos por ella.

-Quemar un libro es fanático, sin más. Pero, disparar contra un reloj, tiene mucho de poesía, si nadie sale herido. 

-Ser famoso consiste en serlo más que alguien, y eso vale para el campeón de dominó de la taberna.

-Como ocurre con todo lo que es bueno, el progreso es necesario, pero es impertinente como dogma. Nunca viajé en avión, pero tampoco en burro. Y, sin embargo,lo del burro nadie lo pregunta.

-Con tiempo, todo tiene arreglo. Pero no hay tiempo para arreglarlo todo.

-El que calla, no otorga: disimula, porque está en minoría. Pues, estar en minoría, no sólo es tener a dos enfrente. Sino también tener a uno tan sólo, pero necesitar a otro contigo.

-Cuando no puede soportar su propio olor, el sucio obliga a limpiarse a los demás con una lija.

-El placebo es el arma del curandero mejor, es decir, del médico mediocre.

-El conservador siempre lee menos, porque encaja en la realidad mejor. Pero en eso estriba su debilidad precisamente: en que piensa que no necesita aprender nada.

-La taquilla llena el estómago al artista. De modo que, si le aplauden una vez, ya no vuelve a hacer nada distinto.

-En principio, es mejor quien cuida que quien sana, pero siempre que la enfermedad no le enamore.

-A veces es mejor un demagogo con sentido del humor, que un ecuánime soso al que limitan sus prejuicios.

-Para ser feliz con una tiza, hay que ser muy tonto...o muy listo.   

 -No es cierto que todo el mundo tenga un precio. Pues siempre hay un portero para un soborno, pero no siempre hay un soborno para un portero.

-El que hace "lo peor" es el verdugo, siempre. Pero el que "lo hace peor", suele ser la víctima.

-Un águila es una gallina (origen vulgar) con genes de gaviota (vuelo bajo) que se vio obligada a superarse (porque, si no, no volaría alto ahora). La educación convierte gallinas en gaviotas, y la dificultad gaviotas en águilas.

-Siente como águila, vive como gallina y vuela como gaviota. 

-El orden evita que el desorden crezca, pero orden y desorden son lo mismo, en el fondo. No ensuciar, significa no hacerlo en exceso. Y nadie va peinado igual, así que nadie va peinado del todo.

-No des la espalda a la Bestia (al horror), pues te atacaría. Ni la mires de frente, pues te convertiría en sal. Mírala de reojo, y coge la rosa con cuidado.

-Siempre hay dos sillas para dos sabios, pero siempre hay sentado un necio en una. Y eso es bueno, pues sólo así se distingue al sabio bien, para escucharle.

-No confío en el respeto estricto por la vida de quienes creen en la resurrección, ni en la confianza en el progreso personal de quienes piensan que, para mejorar, primero hay que morirse.

-Sólo la ambición vence la apatía, y eso el seductor lo sabe.

-Si alguien te insinúa que los matices son retórica, dale la razón, porque la tiene. Pero no le des la espalda.

-La razón no es la lupa ni el marco. Es la lupa sobre el marco.

-Quien busca una filosofía para todos, acaba por encontrar una filosofía para él mismo. Y quien busca una filosofía para él mismo, acaba por encontrar una filosofía para todos. Por eso, si de verdad quiere ser útil, es mejor que el filósofo esté sólo, en el sentido de evitar las sectas.

-Un sibarita no es quien sólo se conforma con lo bueno, sino quien prefiere lo malo a lo bueno mal hecho. Porque, para el sibarita, todo es bueno (hasta lo malo) cuando se hace bien.

-El bien es la medida en el exceso, y el mal es el exceso en la medida.

-Hay víctimas que agreden al bombero, porque no esperan que, entre tanto mal, les pueda sobrevenir un bien.

-No prestes tu reloj a un pobre al que no conozcas, ni a un rico que no te firme un recibo.

-Con el trabajo que cuesta domesticar a un monstruo, y cuando casi lo has logrado, siempre aparece un tonto con una antorcha, y lo encabrita.

-Lo peor de quien carece de imaginación es que, si tiene ese poder, la censura en otros.

-Nadie sabe abstenerse. Pocos saben medirse. Y muy pocos saben excederse bien, que es lo mejor.

-La diferencia es la distinción de los que no tienen otra.

-Toda identidad que subraya la pureza, se acaba convirtiendo en polvo o en veneno.

-Lo único malo de la pornografía es que hay mucha, y en realidad no hay tantos artistas buenos.

-El matiz es lo que está de más en el acuerdo. Por eso es tan dañino el sectarismo.

-El que no lee, filosofa lo mismo, y por tanto filosofa mal.

-Sólo vemos el retraso en los cimientos, y sólo la ruina en el edificio ya acabado. 

-Al tirano le asombra la rebeldía del bueno, porque no espera hallar orgullo en la debilidad.

-Decir hola a la plaga es decir adiós a la cosecha.

-Díjole a la niña el cerdo, mientras la lamía: "Tú llámame cerdo, pero yo ya lo sabía". Y entonces le contestó la niña al cerdo: "No lo tienes tan claro, cuando te lo recuerdo"

-Dentro de cada persona hay un rico ignorante y un sabio pobre, así que ninguno de los dos puede llegar lejos sin ayuda.

-Quien desprecia la ciencia, no es que prefiera los milagros. Lo que ocurre es que teme saber cómo funcionan. 

-Ámalo si no puedes tener otro, pero nunca porque no puedes tenerlo.

-La filosofía comparte evolución con cualquier credo, el religioso incluido: nace como razón, madura como dogma y muere como prejuicio. Y, una vez muerto, se fosiliza en código legal, para ser útil de veras.

-Hay represores tan metódicos que, después de quitarte el volante, te llevan en línea recta a empujones, con la disculpa de que no sabes girar.

-Quien nace en cuna de oro, lo hace en un pozo, y quien nace en cuna de madera, lo hace a ras de suelo. Por eso, el que no va en pos de una escalera, va detrás de un recurso que no tiene, pero todo el mundo nace disminuido de algún modo.

-Hay dos tipos de mujeres, las románticas y las fatales. Las románticas sólo abren las piernas para ti, si primero les abres tú su corazón, con palabras. Y las fatales sólo te abren su corazón, si primero les abres tú las piernas, con hechos. Y, en realidad, ambas mujeres son la misma.

-En realidad no es que se mate, es que se acaba matando. Y el que acaba matando es como el que acaba perdiendo: no pierde porque apuesta, sino porque apuesta torpemente.

-A quien le basta la materia, puede ponerle ruedas fácilmente. Pero el espíritu necesita el vuelo, pues lo que vuela en el avión es el diseño, y no el metal.

-El nihilista desengaña a muchos, con una lucidez insana. Pero no todos le hacen caso, con una sana ceguera. 

-El problema con el consumismo es que, donde más recursos hay, también hay más basura. Y donde la basura se amontona, se ve basura más que nada.

-Es sensato evitar lo que uno no desea, pero es humano desear lo que a uno no le daña.

-Dura más un ídolo moral que uno de otro tipo. Pero al final, aunque la historiografía los siga mencionando, todos los ídolos se olvidan como tales ídolos. Y no porque todos sean falsos, sino porque, en el fondo, todos son el mismo. Ya que su misión no estriba en perdurar en la memoria, sino en contribuir a que la memoria perdure.
  
-En el fondo, hay tanta razón en el escéptico como en el esperanzado. Pero el escéptico tiene menos imaginación, y eso le pierde.


-Es verdad que el crimen es un problema de amor propio. Pues, quien no se sabe amar a sí mismo de otra forma, se tiende a amar como verdugo, y lo practica.

-Es comprensible que el prestigio tenga un eco algo más fuerte, incluso cuando dice alguna tontería (nadie está libre de eso). Pero quien sólo presta atención a la voz ajena por su "nombre" o su "firma" (o sea, por la autoridad de su prestigio), es el mismo que sólo es capaz de hablar con voz prestada y no propia, aunque la transforme un poco para meterse en ella


 -Si lo truculento tiene tanto público, es porque siempre resultará más llevadero anticiparse al miedo, que esperar a que te invada por sorpresa. Y por eso el horror gusta más a los más jóvenes, porque todavía no han pasado miedo de verdad.

-Si el sentido común tropieza con el dogma religioso, es porque se supone que el “pecador” sí es imperfecto. Pero ocurre que el imperfecto sólo es “pecador” para el creyente. Y lo malo es que el creyente considera pecador a todo el mundo.

-Las adicciones son tan necesarias como todo, lo que pasa es que es aún más necesario abandonarlas.

-Lo que caracteriza a la sangre es que alimenta, no que se herede o que circule, o que sea sucia o no. Y lo peor es que se derroche. Y todo eso se puede decir también sobre el dinero.

-Es difícil saber quién tiene la razón. Pero es más fácil saber quién no la tiene, pues éste se delata cuando dibuja mal al enemigo, improvisando sobre la marcha los defectos que no sabe ver en él, aunque sí tenga defectos (como todo el mundo)

Enfermo es como peor se puede estar. Pues los muertos no "están" muertos, ya que no están en ningún sitio.

-Si no fuera ruinoso en vidas y dinero, lo mejor sería una catástrofe continua: desempleo nulo y solidaridad ciega a pico y pala.

-El ser humano es una fiera herida: peligroso, débil y curable.

-La unión hace la fuerza, y la desunión hace la fuerza en vano.

-Un pobre material, es un rico espiritual que no está muy convencido, que digamos.

-Lo natural no es quedarse ni irse. Lo natural es intentar quedarse.

-Sólo la paciencia estéril debilita, y la de los sabios no es estéril.

-El que se autodestruye a posta (por ejemplo, drogándose) lo hace pensando en recobrarse alguna vez, aunque se suele olvidar de ello en el camino.

-La mujer evoluciona del animal al varón, y el hombre se degrada del varón al animal. Así que, si se liman los excesos, es bueno que se degrade el uno para que la otra evolucione.

-La mejor manera de evitar la estafa, es rechazar todo lo que lo parezca, aunque sea honrado.

-Los hombres odian la rudeza, pero la practican. Las mujeres no la practican, pero la aman. Y un hombre tiene que complacer a una mujer.

-Hay tres errores con la ideología política: el burgués de pensar que ya no existe, el pusilánime de avergonzarse de ella, y el fanático de convertirla en fetiche.


-El desencanto gradual es comprensible. Pero, quien se queda sin ilusión de pronto, es porque, primero, era un iluso.

-Como sabe cualquier educador, la persuasión nunca es inmediata, pues la razón es lo que sale por la boca cuando la sensatez entra en la cabeza. Pero nunca lo que entra en la cabeza cuando la sensatez sale por la boca, pues por sí misma la razón nunca persuade. 

-En cada cucharada de realidad, hay algo de ficción. Y en cada cucharada de ficción, hay algo de realidad tambien. Lo interesante sería saber de qué materia está hecha la cuchara.

-Nadie va en silla de ruedas por capricho, aunque sentado vaya  cómodo. La comodidad no justifica el artificio, a no ser que la naturaleza falle. 

-La especulación atiborra librerías en épocas en que la ciencia se estanca.

-Las mujeres son como las medicinas: cuando eres niño, te dan asco. Pero de mayor, descubres que te salvan la vida. 

-Tres sí son compañía. La "multitud" son dos, cuando uno no para de hablar.


-Las ideologías son cristales cuasi puros, que, a la larga, rompen por la grieta que poseían ya al nacer. La izquierda rompe por la corrupción, y la derecha por el autoritarismo. 

-La evidencia nunca miente, pero sólo tiene dos dimensiones, como un cuadro. Así que, para profundizar en ella, hay que atravesar paredes, aunque te rompas la cabeza.

-El miedo es la derrota de la imaginación, cuando la imaginación ya sólo sabe anticipar lo más terrible.

-El trabajo es la acción que progresa poco, y el progreso la acción que trabaja mucho.

-El trabajo sólo ayuda a avanzar cuando la educación ayuda a salir del laberinto. Y el trabajo es común, así que la educación lo debe ser también.

-Cuando el trabajo (incluido el intelectual) se apila, lo primordial queda debajo a la larga. Y,  por fortuna, siempre hay algo o alguien que lo rescata incólume de allí.

-El dinero es necesario, pero trabajar no sólo es ganar dinero. Y, sin embargo, sólo se llama “trabajador” a quien lo gana, y sólo “obrero” a quien cobra poco, cuando el obrero siempre es quien más trabaja.

-La máxima aspiración de un crítico es tener la razón, aunque lo niegue. Y esa es una aspiración mediocre, pues la razón es lo más fácil de alcanzar. Aplicarla es lo difícil. Y además, cuando la razón aflora, lo hace sola, sin necesidad de señarla.

 -La filosofía es el resto de razón que sobrevive a su inclusión en el catecismo de una secta.

-Pese a la convicción común en contra, la de artista es la profesión más segura para sobrevivir. Un violinista en paro puede tocar en la calle, por monedas, mientras encuentra otro trabajo. Pero un albañil no se pude poner con la paleta y el cemento en una esquina (salvo que la esté arreglando)

-Quien tiene garras de crítico, no puede tener alas de poeta, aunque escriba algunos buenos versos. 

-El loco es un actor que vive encadenado a su papel, y el actor es un loco que únicamente se libera al actuar.

-Un crítico inmisericorde, sí que podría hacer la obra que critica con sus propias manos. Pero la haría tan perfecta, que dejaría de ser arte.

-La “estrategia punitiva” (imperialista) es la “fundamentada en” la fuerza del castigo, lo use legalmente o no. Y tiene como resultado la imposición, la tiranía. La “estrategia normativa” (revolucionaria) es la “fundamentada en” la fuerza de la ley, la imponga con ayuda del castigo o no. Y tiene como resultado el aprendizaje, la pedagogía social. 



-La mentira siempre se defendió desde los púlpitos. Lo que pasa es que, por fortuna, siempre ha habido más sacerdotes fuera de los periódicos que dentro.


-La razón alcanza la verdad muy pronto, pero, por eso mismo, nunca profundiza. El que evita irse por las ramas, ahorra tiempo, pero lo pierde si no cambia de tronco. Pues, a veces, es mejor irse por las ramas si es que en ellas está el fruto, aunque no sepas volver.




© Bonifacio Álvarez Gutiérrez. 







 

 

 

 
 



























 











 
      





































 
















 






























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