sábado, 12 de noviembre de 2016

Un "kindler" sorpresa





¿Libros electrónicos o de papel?

 Pues según. Un libro electrónico es muy versátil, salvo que se quede sin batería. Puede almacenar muchísimo. Está bien.

 Un libro de papel es...otra cosa. ¿Qué tiene éste de particular que no tenga el electrónico, o incluso otro medio reproducible de conocimiento?

Aparte de la consabida sensación física (el olor, el contacto del papel, el placer de atesorarlo en una edición concreta), creo que lo excepcional del libro físico tiene que ver con compartirlo. Con regalarlo. Con obtenerlo en mano de una biblioteca. Con el acto físico de la entrega, a fin de cuentas. De la entrega a leer, también. Que es como confiar un poco el alma de uno mismo al azar de la lectura.

 Y no es lo mismo, por ejemplo, un perro virtual como mascota, que puede hasta "lamer" por dentro el cristal de la pantalla (los hay muy cucos que hacen eso), que uno de piel que da calor, y que además puede atravesar esa "ventana".

Por ejemplo, éste.


 ¿Kindle o papel, entonces?

 Si hubiese un cataclismo planetario (que es un ejemplo extremo, pero no imposible), la peor novelucha de kiosko salida de una imprenta que alguien hallase entre las ruinas, tendría más valor que un manuscrito del Quijote, por ejemplo. Sobre todo, porque serviría para enseñar a los niños supervivientes a leer. Y lo digital ya no funcionaría, masivamente al menos.

 Fantasías aparte...¿y para ellos, ahora mismo? ¿y para fomentar en ellos la lectura?

Pues un "kindler" sorpresa, con erre de libro.

Un libro de papel con un vale dentro, para que el crío mismo vaya a la librería en persona y escoja otro que le guste. O con una entrada de cine.

 Es una idea.

       



No hay comentarios:

Publicar un comentario